GUSTAVO Y LA MÁQUINA DE MONTAR MONSTRUOS – Un libro que a Rodari le hubiera gustado

El gran Gianni Rodari  (que no requiere presentaciones) ha dicho mucho sobre el imaginario infantil y la literatura.  Abajo dejo un fragmento del artículo “La Imaginación en la Literatura Infantil”, para que veáis a lo que me refiero.

Un libro para niños se puede considerar como logrado cuando interesa a los niños y estimula y compromete sus energías morales, toda su personalidad, al igual que hace un buen juguete. Esto quiere decir que el libro ha de responder a cualquier pregunta fundamental, a cualquier necesidad real de los niños, ha de ser, en cierta manera, un instrumento de su crecimiento.

¿De qué manera? No hay que olvidar que un niño no es una flecha que va en una sola dirección, sino muchas flechas que simultáneamente van en muchas direcciones. Es un centro de actividades y de relaciones. Es una mano que juega, una mente que absorbe, un ojo que juzga. No le llega un tipo único de estímulos, sino que le impactan de mil clases.

El crecimiento es una investigación para la que tiene necesidad de una gran variedad de materiales y, por lo tanto, de libros diversos que constituyen a la vez algo semejante a una “biblioteca de trabajo”, un campo de juego, un gran espacio abierto, que pueda gestionar libremente y que está a su servicio en distintos momentos. Libros al servicio de los niños, no niños al servicio de los libros. Libros para niños productores de cultura y de valores, no para niños consumidores pasivos de valores y de cultura producidos y dictados por otro.

Los libros para los niños deben ser muy variados y llenos de imaginación de lo contrario no serán interesante desde el punto de vista infantil.  Es en este punto donde entra el libro que os quiero recomendar:

GUSTAVO Y LA MÁQUINA DE MONTAR MONSTRUOS

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Se trata de uno de los libros escritos por el  autor Enrique Carlos  (Editorial Hilos de Emociones).  De forma muy creativa, Enrique nos cuenta la historia de Gustavo un niño lleno de imaginación y un gran talento para las ciencias. Así es, porque Gustavo es realmente un CIENTÍFICO LOCO. A sus 10 años y viviendo con su despistada abuela, que además de no tener amigos,  es  el blanco de los abusones de su colegio.  Harto de ser tratado como el rarito, Gustavo decide crear una máquina para CREAR VIDA, como ha hecho su admirado Doctor Frankestein.

Pero las cosas no salen exactamente como él lo ha planeado… y la situación se le vá de las manos, creándose un gran desastre… Ahora Gustavo debe intentar arreglar el caos que ha generado… ¿Podrá hacerlo?


Como  puedes observar se trata realmente de una historia muy interesante. A nosotros aquí en casa nos ha gustado, mucho tanto que hemos comprado otro ejemplar y otro título del autor para regalar (Cero – Cero – Perico – Ediciones Idampa). Para que no se quede solo en mis palabras, os comparto lo que mi hijo escribió sobre “Gustavo y la Máquina de Montar Monstruos)

He leído un libro muy Chuli. Trata e un niño  que quería inventar vida. Tiene muchísimos capítulos, son 26. Los personajes principales son: Gustavo, Mariola, Edu y Juanillo. Me gustó mucho, principalmente el final.

Aclaro que la observación de los 26 capítulos no es porque a mi niño le pareciera extenso el libro, es porque le gusta mucho leer. Es un niño lector de 9 años y aunque el libro esté recomendado para niños a partir de los 10 para él ha sido una lectura amena y divertida.  Cabe añadir que las ilustraciones son del autor (que primero ha sido ilustrador).

Os dejo con algunas fotografías más del libro.

 

SOBRE EL AUTOR

Dejaré que el propio Enrique hable sobre él y su trabajo:

enrique carlos

 

¡Hola! Soy Enrique Carlos Martín.

Me he dedicado desde muy pequeñito a dibujar. Desde que pude sujetar un lápiz sin metérmelo por un ojo. Con 20 años publiqué cómics en una revista nacional y con 26 ilustré mi primer cuento infantil. Ahora tengo un porrón de años más (51). Eso significa muchííííísimas horas de trabajo como ilustrador para editoriales, como diseñador gráfico para agencias y cosas por el estilo. Todas guay. Desde hace unos años también escribo. Esta faceta reciente me ha revelado algo de lo que no era nada consciente como ilustrador:

  • La mayoría de los escritores desconocen cómo se enfrenta un ilustrador al reto de traducir sus textos a dibujos. Cómo logran darle esa nueva dimensión, la visual.
  • De igual manera, la mayoría de los ilustradores desconocen la intrincada senda que debe recorrer el escritor para crear su obra de la nada. Desconocen, por tanto, qué tiene mayor relevancia dentro de ella.

Tengo el convencimiento de que es importante resolver esto, porque repercute demasiado en el resultado final de la obra, la que llega a los lectores.

Puedes conocer más sobre su trabajo en  www.enriquecarlosautor.com

 

 

 

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