!Tu corazón no es vertedero¡ Echando fuera los escombros del pasado.

lorena chaves. El lamento
Fotografía y edición: Claudine Bernardes

Lo que llevo adentro.

Guardo la esperanza atrapada en una caja de zapatos. A veces espío con cuidado, pero no la abro demasiado para que no huya. Guardo mi esperanza con celo, deseando que las cosas cambien, y que esta simple esperanza se convierte en algo tangible.

Guardo el sentimiento que dejaste, el dolor que provocaste cuanto te fuiste. El mundo no lo ve porque lo guardo con celo. Nadie lo escucha. Me callo y oculto lo que llevo. Aunque adentro, la terrible tormenta crezca, es mí tormenta y no la dejo partir. En verdad, guardo ese dolor porque es lo único que me une a ti.

Guardo adentro el deseo de ser lo que nunca será. Lo mantengo oculto donde solo yo pueda amarlo, lejos de los que puedan juzgarlo. ¡No! ¡No insista¡ No lo dejaré irse. Solo él me conecta con lo que jamás tendré el valor de ser. Porque ahora solamente soy una sonrisa apagada y voluntad contenida, en un mundo que exige que sea más de lo que pueda llegar a ser.

Guardo, disimulo y mantengo lo que una vez fue y ya no existe. A veces me pregunto si no sería más fácil dejarlo ir. Pero el miedo al vacío me hace retroceder; cierro la puerta y no lo dejo ir. 

Guardamos ropas que ya no nos entran con la esperanza de que un día vuelvan a servirnos. Teléfonos de personas que han desaparecido de nuestras vidas y posiblemente jamás vuelan. Todos guardamos cosas, materiales o inmateriales. Yo guardo mis zapatillas de escalada como si fueran un tesoro. En ellas conservo los recuerdos de tiempos agradables cuando conquistaba las alturas; la adrenalina de la caída cuando mis brazos y piernas ya no soportaban el peso de mi cuerpo. Sin embargo, hay cosas que no las debemos guardar.

El rencor:

A veces, atesoramos sentimientos negativos hacia personas que nos han hecho daño. Todos sabemos que el perdón es esencial para nuestra salud mental, espiritual e incluso física. Pero cuando nos toca a nosotros, buscamos excusas. “No estoy dispuesto a perdonar.”No sabes cuánto daño me ha hecho.” Estos argumentos no son racionales, porque mientras no perdonamos estaremos atados de forma nociva a esta persona. Perdonar es saludable y liberador.

Deseos inalcanzables que producen frustración:

Algunas cosas son inalcanzables simplemente porque no estamos dispuestos a convertirlos en realidad o no queremos pagar el precio de la conquista. Un ejemplo que he experimentado en mi vida: después de haber trabajado muchos años con el derecho y cuando terminé mi carrera, decidí hacer un master en España. Yo tenía una loca pasión por el derecho y deseaba ser una abogada hasta el fin de mis días. Por fin me casé y me quedé en España. Por una variedad de situaciones que van desde varios exámenes orales extremadamente complicados (para homologar el título), sumado al hecho de que soy demasiado idealista para trabajar con el derecho español (demasiado cuadrado), tuve que tomar una decisión: Dejar a un lado mi pasión por el derecho para poder vivir la vida que ahora se me presentaba o vivir llorando sobre la leche derramada (llena de frustraciones y viviendo de la nostalgia de lo que sería mi vida profesional en Brasil). Dejé el amor partir y acepté mi vida actual (que no está nada mal). Ahora voy mas ligera de equipaje y estoy lista para emprender nuevas aventuras.

Los sentimientos y las relaciones nocivas:

¿Alguna vez te enamoraste de alguien que, aunque no te llevara en serio, tampoco te dejaba ir? Esto es terrible! Es como mantenerse esclavizada a una relación sin futuro. Una calle sin salida. A lo mejor es el tiempo de plantearse seguir adelante sin esta persona. En verdad, eso beneficiará a ambos. También está aquel sentimiento que guardamos hacia a alguien que no quiere más estar en nuestra vida. ¿Qué razón nos hace guardar sentimientos por alguien que ya partió, que no quiere estar a nuestro lado? Eso ocurre porque albergamos la ilusión, de que a lo mejor un día, esa persona se dé cuenta de lo maravilloso que somos, y regrese corriendo arrepentida de haber partido. Eso es terrible, agotador y nos aprisiona a algo que ya no existe. ¡Acéptalo! Es hora de pasar página.

¡Échalo fuera! ¿Qué bien te hace guardar escombros del pasado? Camina por la vida ligero de equipaje, porque la vida misma es pesada.

Me gustaría terminar con una canción de Lorena Chaves, titulada “El Lamento“:

Renunciaré a lo que no sé,
por no saber esperar lo que pasará.
Los sueños que se fueron junto a ti,
Ya no sé por dónde volver a empezar
Una historia de amor así eterna
Ni una en vida entera se olvidará
Sigo lamentando por las fichas gastadas en ti.

Ni de lejos yo viví la paz
Fue recorrer las curvas de la avenida
Comprar vitrinas llenas de futilidad,
Hacer sonreír tristeza en la inmensa dolor.
En las cajas el vacío de mi alma
Una cura temporal para la soledad
Busco esperanza para esta vida vana
Es hora de mirar hacia el cielo y caminar.

Por aquí nos quedamos, pero no te olvides de lo que hoy hemos hablado. Echa fuera los escombros 😉 Espero tus comentarios y si te ha gustado, comparte esta entrada con tus amigos. (Também podes ler este post em português:  O que escondo dentro de mim.)

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